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Esperanza de cruzar a Estados Unidos 'muere' entre migrantes

A una semana de llegar a Piedras Negras, los ánimos en el Albergue se empiezan apagar, pues ya van hasta 150 personas que han desistido de la espera del asilo político.

La vida para algunos jóvenes que viajan en la caravana de migrantes que ingresó a México a principios de años y a casi un mes y medio de vivir aventuras de toda tipo, hasta incluso la muerte de algunos de ellos, le ha cambiado la vida radicalmente, pero el ánimo de cumplir su meta por llegar a los Estados Unidos “muere” poco a poco.

Héctor Hernández, es un joven originario de Honduras, dijo este lunes a más de una semana de arribar a Piedras Negras, que su regreso es la alternativa número uno.

“Bastante gente ya optó por regresarse, ya han salido dos buses de migrantes, pues el detalle es que no dicen que tiempo nos van a dar”, señaló.

Para este hombre, el hecho de que no se puede salir a ningún lado de forma libre como estuvieron acostumbrados en otros estados, lo motivó a regresar esta misma semana de no haber una respuesta por las autoridades migratorias.

“La gente aquí se está desesperando, es mejor aveces mejor decir a la verga que quedarnos”.

Este hombre, asegura que “a ojo de buen cubero”, unas 150 personas han optado por desistir la travesía a los Estados Unidos, lo que significa un 9% de los que arribaron en la caravana grande.

“Sale de voluntad de nosotros, porque aquí no podemos estar, porque aquí no puede uno salir a comprar y divagar a otro lado como hemos venido de otros lugares atrás como el DF”.

Manifestó que en la Ciudad de México, se podía salir a cualquier hora, principal tema que los motiva a dejar este asilo temporal. Héctor, tiene a sus padres adultos mayores, quienes lo esperan de regreso en la ciudad de Departamento de Copán, en Honduras.

“A mi me esperan de regreso y son ellos los que también me presionan a regresar y por ellos me iré”.

Señaló que estará un par de días más en Piedras Negras y luego de ser llamado por el Instituto Nacional de Migración (INM), para cubrir su permiso de circular por un año en México, viajará a su país para verse con sus familiares y quizás desde allá comenzar el trámite de visa humanitaria.

La desesperación por cruzar

Para Rodrigo Medina, originario San Pedro Sula en Honduras, su primer intento de atravesar a los Estados Unidos y que terminó en el Albergue del Migrante en Piedras Negras, no es motivo para resistir ya que aseguró regresa a su natal ciudad en El Salvador y se hará de recursos para “penetrar” a toda costa a la frontera.

Este hombre, quien cubierto con un pasamontañas en el rostro “manoteó” para explicar su desesperación, dijo que sólo esperará una semana más y se fugara a como dé lugar.

“Todos estamos de acuerdo que si regresamos o nos vamos, va ser en una misma caravana”, señaló.

Aseveró, que las autoridades de México, aseguraron que obtener su visa humanitaria o estancia en este país sería muy rápido, sin embargo una sola semana bastó para mostrar su desesperación y “amagar” con irse.

El decidir regresar a casa, fue para este hombre la peor determinación por lo largo de la travesía.

Sin embargo, consideró que existen alternativas difíciles para entrar sin ser visto, pero que en este intento ha causado la detención y deportación de algunos conocidos.

Su permanencia en Coahuila, incluso a pocos kilómetros de la frontera, despertó en algún momento su inquietud de salir entre los policías y correr hasta cruzar el río.

“Las ganas no nos faltan, pero es peligroso sobre todo para los niños”, indicó. Rodrigo, un joven de apenas 27 años de edad, dijo estar a favor de los cuidados que la recibieron, sin embargo los limitantes que han tenido pagar para pasar no son del todo agradables.

“Pensamos que habíamos llegado a un país libre, pero por las circunstancias ya vemos que no”, indicó. Será esta semana cuando Rodrigo visite a su familia en Honduras, quien señaló esperaba sólo enviar dólares y uno excusas por las cuales no pudo entrara a los Estados Unidos.

"No todos los migrantes somos iguales" Para Joel Ruiz, originario del El Salvador, obtener una visa humanitaria en México no es un trámite al que están obligados, comparó esta exigencia como ofrecer un producto en casa y que este sea comprado “ahuevo”.

Declaró, que no todos los hondureños y salvadoreños son iguales, por lo que han aceptado hacer las cosas diferentes para que las vea Donald Trump.

“Es decisión muy suya, si usted me va a comprar un producto o no y aquí obligatoriamente están abusando y quieren que a fuerza lo saquemos, el que no lo saca va deportado".

Señaló, que el sufrimiento de una largo camino es motivo para seguir, incluso aceptar un permiso de México, poder regresar a su país por las vías legales y no en grupos o a escondidas y volver en algunos meses a la frontera.

“Me ha tocado dormir en la calle, me ha tocado aguantar frío, hambre y no voy a dar el gusto de regresarme y no intentar de nuevo”.

Padre de una menor de siete años de quien dijo: “me da pesar dejarla”, ante la falta de trabajo no desistirá de volver a intentarlo solo. Para este hombre, en su país “si uno no es de la cúpula de cuello, no hay trabajo”.

Señaló, que tras el último proceso de elecciones el gobierno dijo que daría más empleos, sin embargo sólo la misma gente ha recibido beneficio.

“Hay mucho paracas”, señaló al hacer alusión a que en su comunidad existe mucha gente que solo cobra, firma los lunes y los viernes y no hace nada productivo, es decir “paracaidistas”.

Con voz de enojo, este hombre señaló que uno de sus temores al regresar El Salvador, es la policía, ya que si no se colabora en donde se vende la droga se meten en problemas.

Tras conocer que Estados Unidos está en condiciones de recibirlos pero de manera ordenada, indicaron que si existe una situación que los distingue de otras caravanas, es que no cruzaron México en desorden.

“Esta caravana viene llena de familias, es la diferencia de otras caravanas y veníamos cuidándonos unos a los otros”.

Como alternativa de su regreso, dijo esperará a que le sea otorgada la visa humanitaria y con ellos incluso poder tratar de entrar a México con su hija la pequeña Evelyn.