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La malaria avanza en Venezuela entre la escasez y la crisis

La enfermedad ser propaga como un síntoma de la profunda crisis sanitaria en el país.

Un joven se encuentra en el piso afuera de un centro de salud mientras espera recibir tratamiento para la malaria, en San Félix, Venezuela.

CIUDAD GUAYANA, Venezuela, 24 nov (Reuters) - Eduardo Santamaría, un soldador de 31 años, ha perdido la cuenta de cuántas veces ha debido acudir en busca de tratamiento contra la malaria. Su madre, su esposa y sus tres pequeños hijos han sufrido en los últimos meses la enfermedad, que avanza en Venezuela como un síntoma de su profunda crisis sanitaria.

"Está demasiado débil y ya el acetaminofén no le baja la fiebre", afirmó Santamaría a la entrada de un centro de salud en el sureño estado de Bolívar, junto a su hija Sarai.

A sus cinco años, la niña está infectada por el parásito que se transmite con la picadura de los mosquitos hembra del género Anopheles, que produce altas fiebres y dolores y mata a medio millón de personas al año en el mundo, en su mayoría niños.

Junto a Santamaría y su hija, unas 500 personas hacían fila bajo el sol ardiente para recibir el tratamiento en un desvencijado ambulatorio de un poblado humilde del sur del país, zona en la que, según especialistas consultados por Reuters, se origina un 20 por ciento de los casos nacionales.

Allí, los pacientes se acuestan en el piso para resistir los dolores y se tapan con sábanas para combatir los escalofríos. "Esto es como un campo de guerra", dijo Maury Villarroel, mientras abrazaba a su hija enferma de 11 años.

Los casos de malaria o paludismo crecieron un 76 por ciento en 2016, según los últimos datos oficiales disponibles, que reflejan cómo la aguda crisis económica del país ha golpeado la salud de la población. Y estimaciones privadas proyectan que el mal podría haber seguido avanzando rápidamente este año.

El caso de Venezuela fue mostrado en noviembre en el foro Malaria en las Américas 2017, convocado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En el evento, desarrollado en Washington, especialistas advirtieron que se espera que el país contribuya con la mitad de los casos de malaria de la región este año. En el 2000, el aporte era de apenas el 2,5 por ciento de los reportes del continente.

Organismos no gubernamentales como la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología Nacional registraron hasta octubre un salto con respecto al 2016 de un 42 por ciento en los casos del estado Bolívar, propenso al mosquito por ser una zona selvática, minera e industrial.

Venezuela, que tiene una de las mayores reservas petroleras del mundo, atraviesa ahora una aguda crisis con recesión, escasez de alimentos y medicinas, precios que suben cada semana y un parque industrial demasiado desmantelado como para asumir la fabricación de antipalúdicos y repelentes.

Críticos del presidente Nicolás Maduro dicen que el gobierno socialista ha asfixiado la economía con rígidos controles de cambio y precios, pero el mandatario alega que sus enemigos políticos sabotean la economía.

Una solicitud de información hecha al Gobierno no fue contestada.