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No encontré cómo llamar esta columna

VERTEBRAL.

Fui a HEB a comprar cosas que hacían falta, lo normal, 250 gramos de jamón, pan de caja, desodorante, igual que lo que alguien comúnmente compraría cuando escasea en casa, pero no había papel de baño ¿Por? No encontré (al menos a simple vista), no lo necesitaba pero mi morbo pudo más.

En los pasillos de la tienda la gente se notaba desconcertada, muchos hombres al teléfono pidiendo la “lista del súper” a sus esposas, algunos con cubrebocas otros más con niños y adultos mayores ahí.

Había gel antibacterial a la entrada del comercio y apliqué en mis manos (de algo ha de servir).

Había hablado antes con mi padre, muchos de ustedes saben que es médico y su encargo laboral lo ha llevado a ser meticuloso en el tema, desde muy niño me acostumbré a verlo (siempre) lavándose las manos, me enojé, me desesperé, me ofendí, me estresé de que siempre, siempre se lavara las manos al llegar a casa, cuando le saludábamos, cuando terminaba de charlar con alguien, hoy el acto me contrae, me hace pensar ¿Y si tuviera razón?

En fin, al llegar al área de higiene personal, tomé un desodorante y se acercó una enfermera (supongo que lo era porque vestía con un “pitufo”, es como le llaman a los uniformes en los hospitales), me dijo “contigo quería hablar”, yo no supe qué responderle:

Qué necesitaba, la había ofendido con algún comentario, me reclamaría por alguna nota, solamente atiné a contestar “a la orden”, la mujer me notificó que el lunes a las ocho de la mañana, un grupo de trabajadores pertenecientes a la clínica 16 del instituto Mexicano del Seguro Social se manifestaría en la explanada del hospital ante la falta de insumos.

Refirió que no tienen con qué atender a los pacientes, no hay medicinas, no tienen cubrebocas, no hay ropa de cama, no hay nada, esto por supuesto que ya lo sabía por los comentarios “mordaces” de un contacto que tengo en el ISSSTE, en donde (por cierto) se vive la misma situación.

No sé exactamente cómo “hilar” esta editorial, las ideas en mi mente se agolpan, es más, no sé cómo titularla, no sé qué narrar, no sé cómo contar lo que está ocurriendo, sí pero no, la información llega a “bultos” por todos lados, por todos los medios y en todo lugar.

Lo único que me queda claro es que si el impacto llega (como todos predecimos), no estaremos preparados para el embate, sencillamente no hay infraestructura que soporte una enfermedad y no estoy hablando del Covid-19, estoy hablando de cualquier otra, de ahí el descontento de los trabajadores de la salud.

Es cuestión de tiempo, una o dos semanas más serán suficientes para enfrentarnos al “bicho”, ahí vamos a darnos cuenta si exageramos o no. Impacto sanitario, económico, social, lo sabremos en unos días.

Estoy de acuerdo con las declaraciones del Presidente de México, bueno, con una “debemos ser honestos (en los terrenos políticos, que maneja a la perfección)”, pero no en el discurso ramplón, demagogo, sensacionalista.

Debemos ser honestos socialmente para abordar el combate, si tiene síntomas acuda con su médico y aíslese, seamos honestos, aportando un poquito más a las propinas de HEB destinadas a los adultos mayores que a hoy, no están percibiendo esos cien o 200 pesos diarios para sostenerse, seamos honestos con Al Súper con el redondeo.

Al final y lo que ocurra, no será culpa del gobierno (para bien o para mal), será responsabilidad de usted, de los empresarios, de los periodistas, de la clase trabajadora, de la sociedad civil, de todos (excepto del Presidente y sus “estampitas”).

Me pasé quién sabe cuántos “caracteres” de los que se me tiene permitido publicar en este medio, pero no importa, ese es trabajo de edición.

Ánimo.

angel.carrillo@multimedios.com