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Pronóstico en video

El resultado será equivalente al esfuerzo impreso

VERTEBRAL.

Será durante esta semana y la siguiente cuando nos enfrentemos a la cruda realidad ¿Funcionamos como sociedad? No sé, lo sabremos en los próximos días (lo había escrito en la columna anterior) y lo repito, no será responsabilidad ni del Presidente, ni de ninguna otra autoridad.

El resultado (bueno o malo) será equivalente a la atención que prestamos cuando nos pidieron (los expertos en materia de Salud) aislamiento social.

Lo vimos en España y en Italia, simplemente ignoraron el llamado del gobierno y se fueron de vacaciones, esparcieron el virus por todos lados, el resultado que (ahora mismo y después de Estados Unidos, país que más casos tiene incluso que China en el pico máximo del contagio) tuvieron, fue directamente proporcional al esfuerzo impreso ante la pandemia.

Claro, el menos esperado, miles de casos de covid-19 y la saturación del sistema hospitalario de esas naciones europeas.

Qué hacer en estos casos, hemos visto que la vida pública sigue funcionando de la misma forma, solamente algunos tomamos precauciones y me incluyo no para vanagloria, sino por necesidad (la de trabajar).

Literal, salgo de casa y regreso al aislamiento, pero qué pasa con los demás:

¿Ruth Hernández se iría a una fiesta con sus amigos? ¿Jorge Valenzuela comería ayer en la calle? ¿Esteban de la Rosa estaría con sus primos que vinieron de visita? No sé, (seguramente ellos piensan lo mismo de mí) lo único que queda es confiar en que los que estamos en el lugar de trabajo, seamos responsables y (como dijo el Presidente) honestos para no cometer actos que no solamente nos puedan perjudicar a nosotros mismos, sino a los demás.

Por otra parte y creo que se trata de un fenómeno sicológico:

El aislamiento social produce justamente esto, la caída del ánimo, la sobreexposición a la información genera caos, genera confusión e hipocondría, la gente (al menos con la que tengo contacto) se siente enferma, tiene los síntomas, cree tener temperatura, todo el día de mal humor y descanso absoluto es lo que resumen.

“Hay que guardar la calma”, sugiero (sugerencia que no me aplico), pero la constante son esas quejas, de cualquier persona, sea de familia o de amigos.

¡Ah! y una cosa importante (y al margen de la apatía), no dejemos de consumir (con las medidas de precaución necesarias), a los supermercados (sin caer en la locura, por supuesto, de llevarse 45 paquetes de papel higiénico), a la señora de la “tiendita” de la esquina (que traiga los insumos a nuestro hogar y ya encasa desinfectarlos), a las gorditas, a los tacos, hay qué consumir los que podemos y los que no, los que viven al día, veremos una forma en la que podamos apoyarlos, se han comunicado conmigo personas muy generosas que tienen la voluntad de apoyar a la parte que nos toca de los 30 millones de personas que viven del comercio informal.

¡Vamos juntos!

angel.carrillo@multimedios.com