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Bendita o maldita ignorancia

VERTEBRAL.

Hace algunos días iba en el coche rumbo a casa algo apesadumbrado por esto y por lo otro, pensando en todo y en nada, con la mente perdida.

En una de esas "desperté" de mi letargo y me encontré viendo una camionetita algo "destartalada" que estaba delante de mí, esperando la luz verde del semáforo para avanzar.

En la "caja" de la camioneta venían sentados dos señores de edad avanzada, uno frente a otro, supongo que eran albañiles e iban a ser devueltos a sus casas después de la jornada.

Uno de ellos tenía "envuelta" una bufanda de cuello a nariz (supongo que hacía las veces de protección del frío y de cubrebocas) y el otro sí traía uno, pero de esos "ralitos", de los que no protegen de nada, supongo también que lo portaba por mero protocolo, para que no le fueran a decir nada en la calle.

En eso el de la bufanda saca de entre sus ropas una bolsa de papel con una "caguama", se bajó un poco el accesorio para darle un trago, cuando acabó, muy decente el hombre le ofreció de la bebida a su compañero sentado frente a él, quien lo veía perplejo, antojado pues.

Y así, sin más ni más uno le pasó la "caguama" al otro y le "pegó" un trago.

Cuál Covid-19, cuáles medidas sanitarias, nada, intercambio de "babas".

Bendita o maldita ignorancia, no estoy justificando el hecho, pero tampoco lo fustigo es simplemente una visión panorámica de la nueva normalidad.

Mientras que mi padre (que es médico) ya nos avisó que ni de broma nos íbamos a reunir en navidad, otros desconocen o hacen como que no pasa nada con la enfermedad o ya de plano nos conformamos y relajamos con la aparición de Pfizer y su vacuna.

La última idea nos podría llevar al "matadero", relajarnos, porque ya apareció la vacuna es una idea errónea, ya lo dijo el doctor Jorge Baruch Díaz, Jefe de la Clínica del Viajero y vocero de la Comisión de Atención de Covid-19 en la UNAM.

El fármaco no evitaría el contagio por Covid-19 solamente reduce la mortandad masiva, es decir, la gente con comorbilidades tendría una alta esperanza de sobrevivir a la coagulación y la neumonía que ataca a esa población, pero vienen unas fechas que tienen a la comunidad médica en la beligerancia, la navidad y el fin del año momentos en los que es prácticamente imposible detener la movilidad y solamente seremos los familiares de médicos los que tendremos qué resistir el resguardo y la sana distancia, porque estoy casi seguro de que los demás les valdrá un "cacahuate" y tendrán sendas "pachangas".

Ni hablar.

angel.carrillo@multimedios.com