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Ahora hay que cuidarlos

Un Minuto de Reflexión.

Ahora resulta que los gobiernos estatales y las autoridades municipales, al permitir que se reactive la economía, al dejar que vuelvan a funcionar gimnasios, quintas, restaurantes y demás, tendrán que tener una vigilancia especial sobre los negocios, casi casi una marcación personal, ya que difícilmente los propietarios de los habrán de cumplir los protocolos sanitarios y además, los ciudadanos, los consumidores las respetarán.

Se ha visto no solamente en la región lagunera, sino a nivel nacional, como diferentes negocios han sido clausurados. Esos son solamente los que se ven a ojo de buen cubero, los que las autoridades alcanzan a ubicar, cuando la realidad es que son muchos, pero muchísimos los que ya están trabajando y lo hacen como si no hubiera covid-19, como si fuera un día normal.

En la región lagunera, hay desde pequeños comercios, changarros, pero principalmente negocitos de comida a los cuales llegan los comensales a pedir sus lonches, sus gorditas o sus tacos, sin tener la sana distancia, mucho menos llevar cubre bocas.

Es difícil para las autoridades estar vigilando estos negocios, no se puede estar cuidando a los comerciantes para que cumplan con las nuevas reglas del juego, para que tengan en sus negocios todas las medidas que les marcaron.

Es difícil pensar en que las personas habrán de estar a dos metros de distancia en la compra de sus tortas, es difícil pensar en que todos los restaurantes tendrán las mesas acomodadas de tal manera en que los clientes no estén tan pegados, además, en las quintas o en los sitios como gimnasios, clubes deportivos difícilmente se respetarán.

Si los profesionales del futbol, esos que ganan millones de pesos no respetan las reglas, ya que durante los partidos cuando alguien mete un gol lo abrazan, otros hasta besos les dan, que se puede esperar de simples mortales, de personas que no quieren entender sobre la importancia de usar un cubre bocas, el cual puede salvar sus vidas y las de otros.

Ahora, ya no hay vuelta atrás, se reactivó la economía y mientras las autoridades tendrán una vigilancia que no alcanza para todos los negocios, los ciudadanos no tendrán de otra que rascarse con sus propias uñas y cuidarse.

walter.juarez@milenio.com